Gobierno habla de reemplazar radar de Montecristi tras explosión. Foto:  Twitter @DefensaEc

Un informe interno descarta fallas técnicas como causa de la explosión del radar instalado en Montecristi, lo que confirmaría que hubo un atentado.

La ‘misteriosa’ explosión del tan anunciado radar que operó 11 días en el cerro de Montecristi, para el control antinarcóticos, se explica por una serie de fallas y negligencias.

Pese a que se trataba de un equipo estratégico para la lucha contra el narcotráfico, el área donde estaba el radar no tenía seguridad física, como mallas o concertinas, ni cámaras de videovigilancia, ni había iluminación.

El resultado es que a pocos días de haber sido instalado, el aparato fue destruido. Un informe interno descarta que la explosión haya sido producida por fallas propias del equipo.

Lo que confirmaría que el radar fue objeto de un atentado. El aparato se instaló en el cerro de Montecristi, en la provincia de Manabí, y empezó a operar el 27 de octubre de 2021. Fue ensamblado al apuro, sin contar con estudios de seguridad, ni planes de riesgo, ni la infraestructura mínima para protegerlo. Solo había un grupo de uniformados para su vigilancia, las 24 horas del día.

Una alta vulnerabilidad que, al parecer, pudo ser aprovechada para concretar el atentado criminal que destruyó buena parte del equipo que hoy está inservible. Como parte de la investigación, en febrero de 2022, la empresa española Indra, fabricante del radar, entregó su informe. El reporte técnico de Indra revisado por PRIMICIAS descarta que la explosión se debiera a una falla mecánica o a un cortocircuito dentro del equipo. Así se confirmaría que se trató de un atentado premeditado, que ahora es investigado por la Fiscalía.

El comandante de la FAE, Geovanny Espinel, confirmó el 1 de abril de 2022, que 16 oficiales y nueve aerotécnicos de la FAE enfrentan procesos disciplinarios por fallas en el manejo de la seguridad física, que no especificó.

Los planes de la FAE para instalar el radar empezaron en mayo de 2021, luego de que el presidente Guillermo Lasso denunciara que la provincia costera de Manabí era un punto ciego de control antinarcóticos de Ecuador. Para nadie era un secreto que desde hace años a Manabí entraban y salían avionetas dedicadas al tráfico de cocaína.

Tras la llegada del expresidente Rafael Correa al poder, en 2008, los viejos radares que monitoreaban el tráfico de avionetas, fueron reducidos a chatarra, aunque solo necesitaban reparaciones. Para reemplazarlos, la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) abrió un concurso para la adquisición de nuevos equipos y ganó una empresa china.

Los equipos provistos por la empresa china nunca funcionaron y, así, el país quedó ciego frente al narcotráfico por vía aérea hasta 2016. Ese año empezaron a funcionar cuatro radares tridimensionales, dos centros de mando y control y un sistema de comunicaciones, adquiridos a la empresa española Indra Sistemas S.A., por USD 88 millones. El contrato para la compra del sistema integrado fue firmado en noviembre de 2014 y tardó dos años en implementarse.

El 17 de agosto del 2021, el presidente Lasso firmó el Decreto 157, declarando a los cerros de Montecristi y San Isidro, en Manabí, como áreas reservadas militares de defensa. Las Fuerzas Armadas, con la FAE como principal responsable, empezaron a ejecutar un plan para montar uno de los radares en la cima del cerro de Montecristi, en medio de la oposición de una turba que alegaba que habría un daño ambiental.

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