Aldo es un perro que ha sido entrenado para apoyo emocional con habilidades especiales, que le permite interactuar con niños, e incluso quedarse con ellos durante todo el día.
Es el único asistente odontológico canino de Ecuador. Trabaja tres días a la semana y solo tres horas por jornada. Tiene largos paseos desestresantes
El can es encargado de dar calma a los pequeños pacientes en Guayaquil, al igual que lo hace en Quito, aunque en la capital su labor es permanente. Está entrenado para ello y certificado. No solo eso, es el único perro asistente dental del Ecuador.
Ha logrado quitar el miedo a muchos pequeños que apenas entraban a este centro de odontología infantil comenzaban a llorar. Ahora lo ven y se emocionan. Aldo, que responde a más de 30 órdenes, juega con ellos. Sabe decir la edad de los niños con ladridos. Sabe contar. También lo hace con ladridos. Da la pata.
Y a la hora de que los pequeños suban al salón odontológico se coloca sobre su pecho y se queda quieto para ser ese calmante que necesitan. Los menores se aferran a él mientras dura el procedimiento. Él no se mueve.
José Ayala, gerente general de la clínica, esposo de Glenda y por quien se desvive Aldo, cuenta que este asistente dental tiene su agenda. Trabaja tres veces a la semana y solo tres horas al día. Lo hace en compañía de su entrenador, Wilson Yaguapaz
Con él aprendió cómo subirse sobre el pecho del paciente, por dónde hacerlo y a quedarse quieto, siendo su soporte. Pero así como trabaja debe quitarse el estrés, sale de paseo tres veces al día. Es, además, el consentido de la pareja y de sus dos hijos.
Fuente: Expreso


