Con las ñañitas no se sabe qué es verdad y qué es mentira. Al darle la libertad y micrófono a Carolina Jaume, pueden pasar muchas cosas y no necesariamente buenas. Lo positivo de esto, si se podría decir así, es la madurez con la que ha manejado la situación Sofía Caiche. Que viva la farándula, que viva el ñañismo.
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