El ascenso y declive del correísmo en Ecuador: de Rafael Correa a Luisa González
En 2006, Rafael Correa irrumpió en la política ecuatoriana al postularse por primera vez en las elecciones presidenciales. En la primera vuelta, Correa obtuvo el 22,84 % de los votos, detrás de Álvaro Noboa, quien alcanzó el 26,83 %. Sin embargo, Correa logró derrotar a Noboa en la segunda vuelta y comenzó una década de liderazgo político en el país.
Triunfos consecutivos en primera vuelta (2008-2013)
Tres años después, en 2008, Correa consolidó su poder al ganar las elecciones en una sola vuelta con el 52 % de los votos, bajo el paraguas del movimiento Alianza País. En esa ocasión, superó al expresidente Lucio Gutiérrez, quien obtuvo el 28,2 %.
La victoria se repitió en 2013, cuando Correa alcanzó el 57,17 % frente al 22,68 % del banquero Guillermo Lasso. Sin embargó, tras su salida y pese a que el movimiento Alianza País respaldo a los posteriores candidatos el correísmo ha perdido fuerza
El declive del correísmo (2017-2021)
En 2017, Lenín Moreno, exvicepresidente de Correa, pasó a la segunda vuelta con el 39,35 %, enfrentando nuevamente a Lasso, quien consiguió el 28,11 %.
En 2021, Andrés Arauz representó al correísmo bajo el movimiento Unión de la Esperanza (UNES). Aunque lideró la primera vuelta con un 32,72 %, perdió en la segunda frente a Guillermo Lasso.
Luisa González y el resurgimiento correísta (2023)
En 2023, la candidata Luisa González se presentó como nueva opción del movimiento Revolución Ciudadana para las elecciones anticipadas donde se midió por primera vez ante Daniel Noboa. En la primera vuelta de las elecciones anticipadas, obtuvo el 33,61 %, mientras que Daniel Noboa, actual presidente, logró el 23,47 %. A pesar de este buen resultado, Noboa revirtió la tendencia en la segunda vuelta y venció a González.
Sin embargo, tras la jornada electoral del 9 de febrero, González con el 92.04 % de los votos contabilizados, González registra el 43.83 % de sufragios válidos, superando incluso los números de Correa en 2006.
Este desempeño demuestra que, aunque el correísmo ha perdido terreno en el panorama político ecuatoriano, todavía conserva una base sólida de apoyo popular que busca recuperar su protagonismo.


