El derrame de petróleo en Esmeraldas, provocado por la rotura del Sistema Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) el 13 de marzo, sigue causando severos daños ambientales y afectando el suministro de agua potable. Según el alcalde Vicko Villacís, más de 800 familias han sufrido por la contaminación del recurso hídrico, obligando a las autoridades a distribuir agua mediante camiones cisterna.
Villacís expresó su preocupación por la magnitud del desastre y recordó que no es el primer derrame que afecta a la provincia, lo que ha generado malestar en la población. Frente a esta crisis, el gobierno local implementó un plan emergente para abastecer a las comunidades damnificadas y mitigar el impacto.
Ante la gravedad de la situación, los alcaldes de Esmeraldas, Quinindé, Atacames y Río Verde acudieron a la Asamblea Nacional para exigir ayuda. Denunciaron que los cantones Quinindé, Esmeraldas y Río Verde no cuentan con servicio de agua potable y pidieron indemnizaciones para las familias afectadas.
El alcalde de Quinindé, Ronald Moreno, alertó que las familias viven momentos de angustia. «El 75 % de la población sufre problemas respiratorios, un 20 % tiene afecciones en la piel y un 5 % enfrenta problemas estomacales», señaló. Además, insistió en que la capacidad financiera local es insuficiente para enfrentar la emergencia y solicitó apoyo urgente del gobierno.


