La Torre del Tambor de Fengyang, una joya arquitectónica de 650 años, construida en 1375 durante la dinastía Ming, sufrió este lunes un colapso parcial que ha generado conmoción en todo el país.
El pasado lunes 19 de mayo, cientos de tejas del lado este del techo se desprendieron repentinamente, provocando una gran nube de polvo. Turistas que se encontraban en las inmediaciones grabaron el momento exacto del colapso, cuyas imágenes rápidamente se hicieron virales en redes sociales. Afortunadamente, no se registraron heridos.
Esta torre, originalmente como parte de un complejo para honrar al padre del emperador Hongwu, fundador de la dinastía Ming, ha sido un símbolo de la grandeza cultural e histórica de la región de Anhui por más de seis siglos.
A lo largo de su historia, la torre ha resistido guerras, terremotos y el paso del tiempo. Sin embargo, su estructura original fue destruida en 1853 y no fue reconstruida hasta 1995, cuando se levantó una nueva edificación sobre su base original.
Con más de 30 metros de altura, es considerada la torre del tambor más grande de China, y ha sido visitada por miles de turistas cada año.
Las autoridades locales han cerrado temporalmente el acceso a la torre y han iniciado una investigación para determinar las causas exactas del colapso. Mientras tanto, historiadores y arquitectos patrimoniales exigen mayor transparencia y rigor técnico en futuras restauraciones de monumentos culturales.
Lo que alarma a la población es que la torre fue restaurada recientemente.
Este incidente no solo representa una pérdida material, sino también una herida simbólica en la memoria histórica de China. La Torre del Tambor, más que una estructura de madera y tejas, es un testimonio vivo del esplendor de una era, y su caída parcial ha despertado un llamado nacional a proteger con más seriedad el legado que representa.


