Daniel Noboa Azín, de 37 años, se convirtió en el presidente más joven en la historia del Ecuador, con una carrera política breve pero efectiva.
“A todos los ecuatorianos y a todos los ojos que miran al Ecuador como un destino, el compromiso con la transparencia es la línea que corta todos los pilares del Nuevo Ecuador”.
El empresario asume el poder con la promesa de renovación, eficiencia y orden en un país agobiado por la inseguridad y la crisis económica.
Hijo del cinco veces candidato presidencial Álvaro Noboa, el ahora mandatario estudió en universidades de Estados Unidos y Europa, y manejó empresas del sector bananero antes de entrar en la política.
“La corrupción no tiene espacio” – dijo Noboa refiriéndose al Ecuador.
Su elección sorprendió por el estilo mesurado de su campaña, el enfoque digital y su capacidad de posicionarse como una opción de centro frente a los extremos ideológicos.
Su victoria se interpretó como el resultado de una ciudadanía cansada de la confrontación política.
Noboa asumió un mandato de transición hasta 2025 y ahora con su reelección comienza su nuevo mandato hasta 2029, con el desafío de demostrar que su juventud representa algo más que una imagen fresca en Carondelet.


