Donald Trump, ha encendido la polémica tras declarar que su administración evalúa retirar hasta 3.000 millones de dólares en subvenciones federales a la Universidad de Harvard, una de las instituciones académicas más prestigiosas del país.
Trump acusó a Harvard de mantener políticas de admisión “poco transparentes” y criticó la elevada presencia de estudiantes internacionales, a quienes señaló como potenciales riesgos para la seguridad nacional. “No sabemos quiénes son ni de dónde vienen muchos de ellos. No podemos seguir financiando esto con el dinero de los contribuyentes estadounidenses”, dijo el mandatario en una conferencia desde la Casa Blanca.
La respuesta de Harvard no tardó en llegar. La universidad defendió su autonomía y recordó que la diversidad internacional ha sido clave en su excelencia académica. Además, anunció que acudirá a los tribunales si se concreta el recorte, alegando que la medida atenta contra la libertad académica y la igualdad de oportunidades.
En medio de la controversia, han circulado versiones no confirmadas sobre una supuesta negativa de admisión a Barron Trump, hijo menor del presidente, quien finalmente habría optado por ingresar a la Universidad de Nueva York (NYU). Aunque la Casa Blanca no ha comentado al respecto, el tema ha alimentado especulaciones sobre un trasfondo personal en el conflicto.
El anuncio ha reavivado el debate sobre el papel de las universidades de élite, el acceso a la educación superior y las prioridades del gobierno en materia de formación profesional.

