En el marco del conversatorio de alto nivel “Cinco recomendaciones para poner a la infancia en primer lugar”, organizado por UNICEF, la vicepresidenta de la República, María José Pinto, anunció que el Ecuador avanzará hacia la construcción e implementación de una Estrategia Nacional de Primera Infancia, con un enfoque integral y articulado que ponga a la niñez en el centro de las políticas públicas.
El evento reunió a representantes del cuerpo diplomático, agencias de cooperación internacional y autoridades del Gobierno, y sirvió como espacio para que UNICEF presentara su renovado enfoque de trabajo en el país, con el objetivo de fomentar un diálogo propositivo en torno a soluciones para los desafíos que enfrentan niñas, niños y adolescentes.
Durante su intervención, la vicepresidenta Pinto señaló:
“Nuestra prioridad sigue siendo la lucha contra la desnutrición crónica infantil, pero estamos dando el paso hacia algo más ambicioso: una estrategia nacional de primera infancia”, destacando la urgencia de transformar el abordaje estatal hacia la niñez.
La estrategia, según explicó, contemplará dimensiones clave como:
- Nutrición y salud integral
- Educación inicial y estimulación temprana
- Cuidado, protección y prevención de violencia
- Gestión pública descentralizada con enfoque territorial
- Indicadores claros y presupuestos por resultados
“Necesitamos más que nunca la participación del sector privado, la academia, la sociedad civil y las comunidades. Todos tenemos algo que aportar, porque trabajar por los niños y las niñas es un acto de amor, justicia y visión de país” – enfatizó Pinto.
UNICEF, por su parte, presentó cinco recomendaciones como hoja de ruta para transformar la vida de la niñez y adolescencia en Ecuador:
- Invertir con calidad en la primera infancia.
- Prevenir la violencia contra la niñez y adolescencia.
- Actualizar el marco legal para garantizar sus derechos.
- Asegurar acceso y calidad educativa.
- Garantizar servicios resilientes de agua, saneamiento e higiene.
Con este anuncio, el país reafirma su compromiso con una transformación estructural y sostenible, que prioriza a las niñas y niños como una responsabilidad compartida y una decisión de Estado.


