En un giro inesperado dentro del correísmo, alcaldes de las principales ciudades del país contradicen a sus líderes nacionales y admiten la existencia del Cartel de los Soles, mientras Rafael Correa y Luisa González siguen desestimando las denuncias internacionales sobre narcotráfico y supuesta injerencia extranjera en América Latina.
El alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, fue contundente: “Yo no voy a salvar a nadie. Respaldo la lucha contra cualquier cartel y cualquier actor internacional, así se pongan bravos en el correísmo”.
Por su parte, el alcalde de Quito, Pabel Muñoz, reconoció la gravedad de la amenaza y la necesidad de no minimizar el impacto del narcotráfico y sus vínculos internacionales.
Este quiebre evidencia que los líderes locales del movimiento no comparten la narrativa oficial del correísmo, que recientemente acusó a Estados Unidos de manipulación y montaje, descartando la existencia del cartel en la región.
Analistas señalan que este contraste abre un nuevo escenario político en el país: mientras la dirigencia nacional mantiene un discurso ideológico de confrontación, los alcaldes de Quito y Guayaquil se alinean con la lucha contra el crimen organizado que amenaza directamente a Ecuador.

