La muerte de Efraín Fueres, comunero kichwa de 46 años, ocurrida el domingo en Cotacachi, Imbabura, encendió un cruce de acusaciones entre el Gobierno y la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador CONAIE. Este lunes, la vocera presidencial, Carolina Jaramillo aseguró que los actos de violencia que provienen de la Conaie pueden derivar en hechos tan lamentables.
“Queda bastante claro que los actos de violencia que provienen del dirigente de la Conaie, Marlon Vargas, quien llamó a las movilizaciones, pueden derivar en hechos tan lamentables como la pérdida de un ser humano que fue lo que sucedió durante este fin de semana”, aseguró Carolina Jaramillo.
La Conaie y organizaciones de derechos humanos, en cambio, señalan a las Fuerzas Armadas como responsables. Según su versión, Fueres recibió tres impactos de bala cuando participaba en una protesta a las seis y media de la mañana.
El Ejecutivo también denunció un ataque a un convoy con ayuda humanitaria que intentaba ingresar a Imbabura la noche del domingo. Según el Gobierno, 300 personas emboscaron a 50 militares que custodiaban víveres y medicinas.
«El objetivo del convoy era llegar con ayuda humanitaria a las familias de Imbabura, pero fue recibido por personas violentas que atacaron con bombas molotov, piedras, voladores y obstáculos en la vía para impedir que la ayuda ingrese”, informó Jaramillo
La vocera confirmó además que 17 militares están secuestrados y se desconoce su paradero.
“El objetivo del presidente es velar y proteger la vida de todos los ecuatorianos, pero hay grupos infiltrados que buscan el enfrentamiento y no representan a la ciudadanía”, señaló.
Mientras tanto, el Gobierno ratifica que no dará marcha atrás en la eliminación del subsidio al diésel, asegurando que los recursos serán destinados a bonos y compensaciones para familias y transportistas.

