La noche del domingo 5 de octubre, Guayaquil volvió a estremecerse. En el sector de Bastión Popular, al norte de la ciudad, tres personas fueron asesinadas y dos más resultaron heridas tras un ataque armado que sembró el pánico entre los vecinos.
El hecho ocurrió cerca de las nueve y cincuenta de la noche, cuando sujetos armados llegaron en dos vehículos, uno blanco y otro negro, hasta el Bloque 5 de este populoso sector y abrieron fuego contra un grupo de personas que conversaban en la calle.
Los atacantes dispararon al menos quince veces con pistolas y fusiles. Dos de las víctimas murieron en el lugar y una tercera falleció en un hospital mientras recibía atención médica.
Entre los heridos se encuentra un menor de 16 años, quien fue trasladado en estado crítico. En la escena, la Policía recogió varios restos de municiones de grueso calibre.
Cuatro de las víctimas ya fueron identificadas, y según la Policía, ninguna registra antecedentes penales. Las primeras hipótesis apuntan a un ajuste de cuentas entre bandas que operan en el norte de la ciudad, aunque las autoridades aún investigan.
Este ataque ocurre apenas horas después del crimen de tres miembros de una misma familia, lo que eleva a seis el número de muertos en menos de 24 horas en la ciudad. Guayaquil sigue atrapada en una espiral de violencia que no da tregua.


