Con el Decreto Ejecutivo 189, el presidente Daniel Noboa puso fin a los estados de excepción que regían en diez provincias del país. La medida fue adoptada durante las jornadas de movilización convocadas por la Conaie, en rechazo a la eliminación del subsidio al diésel.
Los estados de excepción se habían decretado inicialmente en siete provincias, luego ampliadas a diez, entre ellas Pichincha, Cotopaxi, Tungurahua, Chimborazo, Bolívar, Cañar, Azuay, Orellana, Sucumbíos y Pastaza. Con la nueva disposición, se levantan el toque de queda y la restricción al derecho de reunión.
El Gobierno argumentó que la decisión se basó en informes de la Policía Nacional, que confirmaron que desde el 22 de octubre no se han registrado cierres viales ni enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas del orden. Por ello, las medidas “ya no resultan idóneas ni necesarias”.
Con el fin del estado de excepción, el Ejecutivo cesó el despliegue especial del Bloque de Seguridad en las provincias afectadas por las protestas, redirigiendo a más de siete mil policías y militares hacia Guayas, como parte de la “Operación Tregua Cero”.
El paro nacional convocado por la dirigencia indígena se dio por terminado el 22 de octubre, tras 31 días de cierres viales, más de 140 detenidos y tres fallecidos. Desde la Conaie, su presidente insistió en que las movilizaciones fueron una respuesta a la falta de diálogo con el Gobierno.
Como respuesta, el Gobierno anunció medidas económicas para los cuatro cantones más afectados de Imbabura, que incluyen reducción del IVA al 8%, moratorias de pago, condonaciones de deudas y apoyo a transportistas. Ecuador retoma la calma tras semanas de tensión.


