El hallazgo de un coche bomba en el norte de Quito desató momentos de pánico entre los ciudadanos que transitaban por el sector de Iñaquito. El vehículo, estacionado frente al Complejo Judicial Norte, contenía tres cilindros de gas y un sistema de ignición listo para detonar.
El Grupo de Intervención y Rescate desactivó el mecanismo y horas después realizó una detonación controlada para evitar mayores riesgos.
En el lugar también se encontró un taco de dinamita, lo que confirmó la intención de causar una explosión de gran magnitud en una zona donde funcionan oficinas públicas, comercios y una embajada.
El ministro del Interior aseguró que este hecho podría estar vinculado con la falsa bomba reportada en Guayaquil, donde se colocaron tacos falsos de dinamita sobre un cajero de un banco. En ese caso, una persona fue detenida. Las investigaciones apuntan a que ambos incidentes habrían sido mensajes de grupos criminales.
Reimberg sostuvo que las amenazas surgen tras los operativos que han golpeado las finanzas del crimen organizado, especialmente en la minería ilegal de Azuay, donde las pérdidas para las mafias superarían el millón de dólares diarios. Las autoridades aseguran que continuarán con las acciones contra las estructuras delictivas, pese a las intimidaciones.

