Bruno, el perro rescatado al norte de Quito, le sometieron a una evaluación física y etológica, lo cual se confirmo que fue agredido por su tutora.
Daniel Navas, funcionario de la Unidad de Bienestar Animal (UBA), explicó que durante el rescate se verificó que el animal «pasaba de manera constante en un espacio reducido, lo cual pudo generar estrés e hiperactividad en el can que, al generar daño en los enseres, ocasionó que la tutora reaccione de manera violenta».
El can de aproximadamente dos años de edad fue trasladado al Centro de Atención Veterinaria, Refugio y Acogida Temporal (Cavrat), ubicado en Calderón.
Allí los veterinarios evidenciaron que «llegó ansioso y nervioso, no se dejaba tocar», dice un comunicado de la UBA.
…tras verificar que fue agredido físicamente.
De acuerdo al Artículo 3352 del Código Municipal, este acto es una infracción muy grave, sancionada con $4250 por "provocar intencionalmente en los animales daño o sufrimiento en cualquiera de sus formas" pic.twitter.com/v0dI8VHRwl
— Unidad de Bienestar Animal Quito (@UBAQuito) July 30, 2022
Añadió que «tras lograr obtener la confianza del perro, vieron que no presentaba dolor a nivel abdominal ni de cadera, tenía una hinchazón al nivel del cuello y un leve dolor en la parte izquierda del tórax, por lo que se rasuró la zona para examinar su piel donde se encontró un enrojecimiento de 10 centímetros por consecuencia de golpes»
Pero este domingo 31 de julio de 2022, Bruno amaneció con dolor en la parte izquierda del tórax, por lo que se le aplicó una dosis de antinflamatorios y analgésicos.
Kevin Morales, médico veterinario de la UBA, indicó que «Bruno se encuentra más activo, socializa con otros perros, está alerta y juguetón». Sin embargo, el perro recibirá terapia de rehabilitación comportamental.
Fuente: El Comercio


