La relación entre la alimentación y el equilibrio emocional es más importante de lo que imaginamos. El cerebro, que consume el 20% de nuestra energía diaria, necesita nutrientes como omega-3, vitaminas como complejo B y antioxidantes para funcionar correctamente.
Alimentos como plátanos, frutos secos y chocolate negro, ricos en triptófano, estos favorecen la producción de serotonina, conocida como la “hormona de la felicidad”. Esto evidencia cómo una dieta balanceada puede impactar positivamente nuestro bienestar emocional.
Sin embargo, en el Ecuador la alimentación esta basada en snacks, gaseosas, galletas, jugos procesados, helados, alimentos ricos en azúcares refinados y grasas tans. Este tipo de alimentación, para nutricionistas y demás personal de la salud representa severas afectaciones en la salud física, mental, emocional.
Por ello, enfermedades como estrés, ansiedad y depresión atacan severamente a la mayoría de personas. Como respuesta, especialistas promueven cambio de hábitos para el nuevo año como:
Planificar comidas balanceadas: Organiza tus menús priorizando una dieta rica en vegetales y frutas frescas, y reduciendo grasas trans y conservantes.
Practicar la alimentación consciente: Presta atención a las señales de hambre y saciedad, evitando comer por impulso.
Realizar actividad física: El ejercicio no solo mejora el estado de ánimo, sino que también regula el apetito.
Buscar apoyo profesional: Agendar una cita con un especialista en bienestar emocional puede gestionar de manera efectiva la conexión entre tu alimentación y tu bienestar mental.
Adoptar hábitos alimenticios adecuados es esencial para lograr un equilibrio pleno entre cuerpo y mente. Contar con el apoyo de profesionales en nutrición y psicología permite desarrollar un plan personalizado que fortalezca tu bienestar integral.
De igual forma mantener es primordial llevar control médico de forma regular con el fin de prevenir.


