Cada 12 de febrero se conmemora el Día de la Amazonía Ecuatoriana, también conocido como el Día del Oriente Ecuatoriano, en honor al descubrimiento del río Amazonas por el capitán Francisco de Orellana en 1542. Este hito marcó el inicio de la exploración de uno de los ecosistemas más importantes del planeta.
El Día de la Amazonía fue decretado oficialmente en 1979 por el presidente Jaime Roldós, destacando la importancia de este territorio no solo para Ecuador, sino para el mundo entero. El Amazonas es reconocido como el río más largo y caudaloso, con una cuenca hidrográfica que abarca la mayor superficie de agua dulce del planeta, aportando una quinta parte del agua dulce que llega a los océanos.
La región amazónica ecuatoriana, que se extiende por la cuenca del río Amazonas, destaca por su impresionante biodiversidad. En sus aguas y selvas se encuentran más de 40,000 especies de flora, 2,000 especies de peces, 400 especies de mamíferos y anfibios, y una gran diversidad de reptiles e insectos. Además, la Amazonía es considerada «el pulmón del mundo», ya que sus bosques juegan un papel crucial en la regulación del clima global y en la absorción de dióxido de carbono.
Sin embargo, la región enfrenta serias amenazas. Según la revista Nature Climate Change, el ecosistema amazónico ha perdido más del 75% de su superficie original, y su capacidad de recuperación ha disminuido considerablemente. La deforestación y el cambio climático son las principales causas de esta degradación, afectando tanto a la fauna y flora como a los pueblos indígenas que han habitado y protegido la Amazonía durante siglos.
En este contexto, el Parlamento Andino se une a la celebración de este día y hace un llamado a la comunidad global para reconocer la importancia de la Amazonía para la humanidad. Además, pone a disposición el Marco Normativo sobre Cambio Climático, el cual busca orientar políticas y estrategias para mitigar los efectos del cambio climático y proteger este invaluable patrimonio natural.
El Día de la Amazonía Ecuatoriana nos invita a reflexionar sobre la urgencia de proteger este tesoro natural, no solo para Ecuador, sino para el bienestar del planeta.



