El derrame de petróleo en el río Esmeraldas ha generado una crisis ambiental y fuertes críticas hacia el gobierno de Daniel Noboa. Aunque el Ejecutivo ha implementado medidas como la distribución de agua potable, la contención del crudo y la creación de un fondo para la remediación ambiental, la oposición cuestiona su gestión de la emergencia.
El alcalde de Esmeraldas, Vicko Villacís, denunció que el gobierno fue alertado desde el viernes sobre la gravedad de la situación, pero no actuó a tiempo. Además, aseguró que la entrega de raciones y agua potable, anunciada por el presidente, no ha llegado a los afectados.
Desde la oposición, el expresidente Rafael Correa afirmó que la crisis pudo haberse prevenido y responsabilizó a Noboa por remover a técnicos de Petroecuador que habían advertido sobre fallas en la infraestructura. La excandidata presidencial Luisa González también calificó el desastre como un acto de “negligencia” y criticó la inestabilidad en la administración de Petroecuador.
Mientras el debate político se intensifica, el gobierno continúa con las labores de limpieza y recuperación, asegurando que la remediación se mantendrá hasta controlar los daños en su totalidad.




