Tras conocerse un nuevo caso de violencia animal en Quito, organismos, activistas y ciudadanía exigen justicia. Negrita, una perrita mestiza, fue encontrada con signos de abuso sexual cerca de la Facultad de Economía de la UCE.
La organización Una Pata de Esperanza convocó a un plantón pacífico este lunes 7 de abril a las 11:00, frente al Teatro Universitario de la UCE.
Bajo el lema “¡Seamos la voz de los que no tienen voz!”, buscan visibilizar esta forma de crueldad, que aseguran va en aumento.
Según información difundida en redes sociales, Negrita fue revisada por especialistas. El diagnóstico confirmó que fue víctima de violencia sexual.
El caso ya fue notificado a las autoridades, quienes iniciaron las investigaciones correspondientes.
Negrita no es la única. En marzo, las perritas Maribel y Raquel también fueron agredidas. Una de ellas, según la UBA, habría sido abusada sexualmente.
Ambas presentaban heridas con cuchillo y señales de golpes, lo que evidencia un patrón de violencia reiterada en Quito.
Otro caso estremecedor ocurrió en diciembre. PAE rescató a una perrita de ocho meses con signos de abuso brutal en el sector de la Rodrigo de Chávez. La hallaron desnutrida, escondida en un cajero automático y tras un examen veterinario reveló graves lesiones internas por agresión sexual.
Tras esta denuncia, PAE ofreció una recompensa a quien brinde información sobre el responsable del crimen, ocurrido en Villaflora. Recientemente, en marzo, otro caso impactó al sur de Quito. Teddy, un perrito víctima de abuso sexual, ha tenido que recibir dos operaciones y ser sometido a varios tratamientos que ayuden a restablecer su enfermo y desnutrido cuerpo.
Grupos de protección animal denuncian una escalada de estos hechos y la falta de acción institucional. La AMC y la Unidad de Bienestar Animal investigan, pero los colectivos piden respuestas más contundentes.
Sin embargo, se exige que se reformen las leyes en casos de maltrato Animal para que estos actos sean penalizados como crímenes graves.
La Ordenanza Metropolitana de Protección Animal califica el abuso sexual como infracción muy grave. La sanción llega a USD 4.700 en 2025.
Este caso surge en medio del debate por la Ley Orgánica para el Desarrollo Agropecuario (LOPDA), que colectivos rechazan por representar un retroceso en derechos de los animales y la naturaleza en el país.

Los activistas insisten en abrir el diálogo con entidades comprometidas con la defensa de los animales. Señalan que sin sanciones duras, la violencia seguirá escalando.
José Paredes, veterinario y Coordinador Técnico de la Unidad de Bienestar Animal, confirmó que Negrita fue víctima de abuso con algún instrumento aún no identificado.
Los análisis veterinarios siguen en curso. Mientras tanto, la Unidad acudió a la Universidad Central para recabar más información sobre lo ocurrido en sus instalaciones.
Paredes recalcó que el proceso no termina con la evaluación médica. Involucra acciones legales y estrategias educativas dentro de la comunidad universitaria.
Actualmente, Negrita se encuentra bajo el cuidado de la veterinaria que la atendió inicialmente. Su recuperación es lenta, pero estable, según los informes clínicos.
Paola Maldonado, activista y defensora de derechos animales, denunció que Negrita forma parte de una población de 30 perros comunitarios dentro de la universidad.
La activista aseguró que este no es un hecho aislado. En 2021, un caso similar derivó en la desvinculación de una persona vinculada al maltrato.
Maldonado también reveló que Negrita sería la segunda víctima en el último mes. Acusa a autoridades universitarias de encubrir casos y desaparecer a otra mascota.
Este nuevo caso pone en evidencia vacíos legales y falta de respuesta institucional ante delitos que, aunque atroces, aún no se sancionan penalmente en Ecuador.


