La noche del jueves 31 de julio se tiñó de violencia en Guayaquil. Mientras en el Guasmo Central se desataba una masacre que dejó una víctima mortal y siete heridos, en la isla Puná delincuentes armados incendiaban embarcaciones en un presunto acto de extorsión. Las autoridades aún no han identificado a los responsables.
Al menos cuatro sicarios atacaron a ocho personas que se encontraban en los exteriores de una unidad educativa en la cooperativa Nueva Granada, al sur de Guayaquil. Una ráfaga de más de 80 disparos estremeció la zona, dejando siete heridos y una víctima mortal confirmada horas después.
En simultáneo, en el muelle de la isla Puná, otro grupo de hombres armados disparó e incendió dos embarcaciones. Una pareja fue retenida y luego liberada. Las primeras hipótesis apuntan a un intento de extorsión a los dueños de las lanchas.
La Policía y Fuerzas Armadas acudieron a ambas escenas, pero hasta el momento no se reportan detenidos. La ciudadanía exige respuestas ante una noche marcada por el miedo.


