El viernes 15 de agosto, moradores de Olón denunciaron un hecho que ha conmocionado a la comunidad. Señalaron al sacerdote Diego Sosa de haber ingresado a su vivienda a varios adolescentes, lo que despertó sospechas y llevó a que vecinos alertaran a la Policía y exigieran que abriera las puertas del domicilio.
La Fiscalía confirmó que inició de oficio una investigación previa por presunto abuso sexual.
La reacción fue inmediata. La Diócesis de Santa Elena informó que el sacerdote fue separado de todo oficio pastoral mientras avanzan las investigaciones civiles y canónicas.
«La Iglesia del Ecuador ratifica su posición de cero tolerancia e impunidad ante cualquier acto inmoral que pueda producirse.» se lee en el comunicado.
El propio sacerdote negó las acusaciones. Aseguró que se trata de calumnias y que los adolescentes estaban en su casa con el consentimiento de sus familiares.
La presidenta de la Comisión de la Niñez de la Asamblea, Viviana Veloz, pidió que la Fiscalía actúe con celeridad para esclarecer el caso.
Mientras tanto, los habitantes de Olón exigen una investigación a fondo y sanciones ejemplares si se comprueba la responsabilidad del sacerdote.


