La noche del 11 de septiembre el Coliseo General Rumiñahui se convirtió en una fiesta gigante. Pasadas las 9:30 p. m., el venezolano Danny Ocena apareció en escena y el griterío fue ensordecedor. Pero la sorpresa mayor llegó cuando, en pleno concierto, abandonó el escenario para cantar en medio de la multitud. Sí, Danny Ocean se metió entre la gente y desató un frenesí que pocos artistas se atreven a provocar.
Antes de su aparición, la encargada de calentar motores fue Elena Rose, también venezolana, quien se ganó al público con varios de sus temas y hasta adelantó un estreno.
Ya con Danny al mando, las luces, el confetti y los coros convirtieron el Rumiñahui en un karaoke multitudinario. El público coreó hits como Mónaco, Fuera del mercado y Corazón, pero el clímax absoluto llegó con Me Rehúso.
Entre canciones, Danny envió un mensaje a sus compatriotas recordando a Venezuela con nostalgia y cerró con una dedicatoria a su tierra a través de su tema Crayola.
Ahora, la gira continúa: el próximo sábado 13 de septiembre, Guayaquil tendrá su turno en el Coliseo Voltaire Paladines Polo.


