El análisis conjunto realizado por equipos militares de Ecuador y Colombia determinó que el artefacto explosivo fue utilizado en un operativo de la Fuerza Aérea Ecuatoriana contra estructuras criminales dentro de su propio territorio.
Tras recibir la alerta, especialistas en manejo de explosivos de la Fuerza Aeroespacial Colombiana se desplazaron al lugar para inspeccionar el objeto y asegurar la zona, ya que el artefacto no había detonado.
“Se dispuso un equipo especializado para identificar el material que no había detonado y retirarlo de forma segura, sin afectar a los pobladores cercanos”.
Según el informe técnico presentado por las autoridades colombianas, la bomba habría impactado primero en territorio ecuatoriano. Debido al ángulo de caída y a las condiciones del terreno, el artefacto rebotó y se desplazó varios metros.
La evaluación de la comisión señala que el explosivo recorrió cerca de 210 metros después del impacto inicial, cruzando la línea fronteriza hasta quedar en territorio colombiano.
“El armamento impactó primero en territorio ecuatoriano y posteriormente se desplazó aproximadamente 210 metros, lo que explica por qué fue encontrado en Colombia”, dijo Sánchez.
El artefacto, de aproximadamente 500 libras, nunca explotó. Por seguridad, los especialistas colombianos lo trasladaron a un punto alejado de viviendas para realizar una detonación controlada.


