El adelanto de las elecciones seccionales tomó por sorpresa al Partido Social Cristiano y dejó inconcluso un proceso de transformación interna que buscaba relanzar a la organización de cara a los comicios del próximo 29 de noviembre.
La renovación alcanzó a reflejarse únicamente en la imagen. El tradicional partido cambió su identidad visual y estrenó un nuevo logotipo con el que buscará presentarse ante los electores. Sin embargo, los cambios estructurales quedaron pendientes.
La reorganización interna quedó frenada por el nuevo calendario electoral y obligó al PSC a concentrarse en la selección de candidatos y en la defensa de territorios que históricamente fueron su principal fortaleza política.
Pero los desafíos no terminan ahí. En las últimas semanas la organización ha sufrido la salida de dirigentes visibles que cuestionan decisiones tomadas dentro del partido.
Acaiturri, cuyo nombre sonó como posible candidato a la Alcaldía de Guayaquil, confirmó su alejamiento tras no consolidarse una candidatura dentro de la organización.
A esa salida se sumó la de la concejala guayaquileña Ana Chóez, quien anunció el cierre de su etapa política dentro del PSC y confirmó que no buscará la reelección bajo esa bandera.
Con un proceso de renovación inconcluso, bajas importantes y la necesidad de recuperar terreno político, el socialcristianismo llega a sus elecciones primarias con la misión de demostrar que aún conserva la fuerza suficiente para volver a disputar el liderazgo en varias de las principales ciudades y provincias del país.


