Cerca de cinco días de combate dejaron bajo control el incendio forestal en el cerro Casitagua, pero la emergencia todavía no termina. Los equipos permanecen desplegados para liquidar los focos que podrían reactivar las llamas.
Las condiciones del terreno complicaron el trabajo. Las quebradas, las zonas escarpadas y los cambios en la dirección e intensidad del viento obligaron a mantener vigilancia permanente sobre el incendio.
Este 21 de septiembre, 130 bomberos y cerca de 200 funcionarios municipales continúan trabajando en el cerro. El operativo incluye aeronaves, drones y equipos especializados para localizar puntos calientes y evitar una nueva propagación.
La evaluación preliminar establece que alrededor de 300 hectáreas fueron afectadas por el fuego. La cifra será confirmada una vez que terminen las labores y se determine con precisión la superficie comprometida.
El alcalde de Quito, Pabel Muñóz, también destacó el apoyo de la comunidad. Cerca de 600 habitantes de Pomasqui participaron en las labores, principalmente en sectores de difícil acceso, mientras los organismos de emergencia trabajaron para impedir que el fuego ingresara a las quebradas y avanzara hacia zonas pobladas.
Casitagua está bajo control, pero no liquidado. Los equipos continuarán en el terreno hasta eliminar los focos calientes y reducir el riesgo de una reactivación.


