Ocho vehículos conocidos como ‘chivas’ han sido autorizadas para operar durante las Fiestas de Quito, así lo informó La Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT), este lunes, 22 de noviembre. La entidad indicó que registra otras cinco solicitudes que están siendo revisadas para su validación.
Las autoridades piden a la ciudadanía que, a la hora de contratar los servicios de estos vehículos, se cerciore de que tengan el permiso respectivo. Los dueños de las chivas están obligados a colocar el documento que acredita que tiene el permiso oficial en el parabrisas del vehículo.
Para prestar el servicio, es necesario que el propietario de la unidad realice una solicitud a la AMT para obtener el permiso de operación.
Además, tendrá que presentar:
Copias de la cédula de identidad o ciudadanía y/o pasaporte; certificado de votación del solicitante, chofer
Documento anual de circulación vigente
Haber aprobado la Revisión Técnica Vehicular (RTV), el año en que realiza el trámite
El conductor del vehículo debe tener la licencia de conducir vigente tipo D, D1 o E
Presentar el protocolo de bioseguridad
Para la emisión del permiso de circulación, se debe pagar $50 por mes de operación, este permiso puede ser prolongado hasta seis meses.
El pago se lo deberá registrar en las ventanillas de “Transporte comercial”, ubicadas en el Centro de Matriculación Vehicular Bicentenario.
El protocolo de seguridad es el requisito nuevo que se pide a los dueños de estos vehículos.
Elizabeth Peñafiel, vicepresidenta de la Asociación de Chivas de Quito, es una de las personas propietarias de chiva que cuenta con permiso de funcionamiento.
En cuanto al protocolo de bioseguridad que debieron presentar, explicó que este contempla medidas tanto para los usuarios como para quienes brindan el servicio.
El aforo permitido es del 100%. Peñafiel dijo que, en su caso, prevé solo ocupar el 75% del aforo para brindar una mejor atención. Es decir, en vez de ocupar los 40 espacios disponibles solo dará cabida a 30.
En el piso de los vehículos están pintadas cruces de color amarillo, colocadas a una distancia de 1,50 metros entre ellas, para que los usuarios o las parejas mantengan el debido distanciamiento.
La ventaja, dice Peñafiel, es que los vehículos son abiertos y fluye el aire. “Además, el grupo a bordo suele ser de amigos cercanos, compañeros de trabajo o familiares que, en su mayoría, ya cuentan con las vacunas”.
Durante las dos horas de recorrido, los usuarios deben usar la mascarilla.
No habrá bebidas alcohólicas, pero para beber el tradicional canelazo, cada persona tendrá su propio vaso, que estará atado a su cuello, como un collar.
Por otra parte, la empresaria explicó que las unidades serán desinfectadas antes y después de los recorridos.
Las medidas de bioseguridad les permiten brindar un mejor servicio y reactivar la economía de alrededor de 1 000 familias que forman para de la Asociación, que agrupa a 17 socios, dice la dirigente. No todos cuentan, por ahora, con los permisos.
Fuente: El Comercio


