La tarde del lunes 15 de septiembre, la violencia volvió a sacudir a Flor de Bastión, en el conflictivo distrito Nueva Prosperina, al noroeste de Guayaquil. Sujetos armados ingresaron a una vivienda y dispararon contra una madre y sus tres hijas. Las víctimas tenían 31, 15, 14 y 12 años de edad.
Un niño fue quien habría alertado del crimen tras llegar al domicilio y encontrar los cuerpos ensangrentados. Moradores aseguran que una de las adolescentes estaba embarazada.
La Policía halló múltiples indicios balísticos y desplegó un operativo para ubicar a los responsables.
Este no es un hecho aislado. En menos de un mes, tres familias han sido masacradas en Guayaquil. El primer caso también ocurrió en Flor de Bastión, donde un hombre, su esposa y su hija fueron asesinados. La hipótesis: extorsiones.
Un segundo crimen múltiple ocurrió en la ciudadela Rotaria, donde tres integrantes de otra familia fueron ejecutados.
Flor de Bastión es hoy un territorio marcado por la disputa de bandas criminales, donde asesinatos, secuestros y otros hechos violentos se han vuelto parte de la cotidianidad.


